CANCIÓN DE NOCHE
La noche que yo amo
guarda tu esquina
y me sorprende de que te apees
en los desfiles de cartón
muda la piel en las playas
antes que en los calabozos
La noche que yo amo
tiene tu boca
porque cuando besa tiemblo
le gusta travestirse
antes que ponerse
el mismo traje en los entierros
corretea descalza
en las iglesias
antes que masturbarse en el metro
La noche que yo amo
no le pone pleito a tu esquina
coladero de pasión y música
tiene tu mirada risueña
se precipita en mis ingles
no sabe de juez ni de cura
ni espera cadalsos
ni pone grilletes
a mis gemidos
ni me roba
los meses del calendario
ni sabe que pasará mañana |
DE AMORES SUMISOS
Te enfilas por mi rendija
eres de alma caliente
te me enroscas en el cuello
aprietas azulado
te adentras en mi caverna
de sueños en espera
y el grito de mi memoria
saca al sol de su gruta
logrando arrancar tu mundo
de granitos de arena
y el eco de tus zarpazos
evocan el llanto eterno
coqueteo con la muerte
me desvisto ante el espejo
gracias a tu tiranía
yo me instruyo
en los caminos de desierto
y echo a correr hasta el parque
su silencio me abruma
los presos duermen su rabia
el tiempo
se descalza en mi orilla
mis miedos duermen en ramas
que echo a volar como pájaros
y escucho el latir del mundo
en las voces nuevas
rosa entre dientes del perro
para los enamorados
viejo desnudo al arrullo
de su sombra
me reconoce
y un instante se perpetua
con el mundo en nuestras manos
y el grito de mi memoria
saca al sol de su escondite
deshaciendo tu mundo
de granitos de arena
gracias a tu tiranía
yo me instruyo
en los caminos de desierto |
PLANTAR UNA CONVERSACIÓN
Ella le hablaba
de que nunca se hicieron una foto
del lagarto que compraron juntos
y aún vive con ellos
de bailar sin pisarse
de la cicatriz de niña
que la falta no recuerda
Él le hablaba
de no importarle
la forma del árbol
ni hacia donde crece
de retratar la calle
robando sonrisas
Ella le hablaba
de que le arrojara migas
de entusiasmo
en una conversación de tres
o de que le pisara los pies
por debajo de la mesa
de su tendencia a mirarse
en los espejos de los retrovisores
Él le hablaba
del tiempo
le repetía
lo que había aprendido en los libros
del niño bueno que no mata hormigas
y corría calculando el tiempo
y cocinaba para matar el tiempo
Ella le hablaba
del árbol
si encontraría su raíz
de su forma abandonada
a merced de la naturaleza
de si crecía torcido
y si era necesario volverlo a plantar
y él le hablaba
de que hablaba por hablar
y el silencio llegó como un rayo
que hubieran estado fabricando
todo este tiempo
y que el lagarto
que compraron juntos
no recuerda
Ella le hablaba
del tiempo
de ocuparlo con él
de no darle la nuca
y correr deprisa
a llenarlo de montes
y baños en los ríos de ciénaga
a beber vino con melocotón
y encontrar las cosquillas
que le suben por la nariz
de su infancia
y se derraman
en el temblor de su vulva
Ella le hablaba
mientras él decía
que hablaba por hablar
y ellos
que amándose
cayeron en la cuenta
del cansancio
que se levantó como un árbol en forma de muro |